Centro Jose Guerrero

 

En buena medida, la cálida acogida de la obra de José Guerrero (Granada, 1914 – Barcelona, 1991) por parte de la generación que le siguió fue una respuesta natural al interés que el granadino mostró por la creación actual. Siempre sintió curiosidad por el arte más palpitante, fuera cual fuese el lenguaje en que se desarrollara, y acudía encantado a los talleres, los locales de ensayo, las redacciones de las revistas más modernas a compartir con los jóvenes su experiencia, y a aprender de ellos.

Fiel a su espíritu, el Centro José Guerrero quiere abrir este nuevo curso con una celebración multidisciplinar que es también el preludio de la exposición The Presence of Black, con la que se culmina la conmemoración del Centenario del pintor. Con este título, que repite el de su exposición de 1958 en la galería Betty Parsons de Nueva York, el artista reivindicaba expresamente el negro como color, no como ausencia de color, el «negro vivo» que sentía que le pertenecía tanto o más que a sus amigos Franz Kline o Robert Motherwell, que hicieron de él casi una marca de fábrica. A Guerrero ese color lo había acompañado toda su vida, y así lo reclamó expresamente. «El negro mío está vivo, vibra, es transparente, no es un negro muerto. El negro español está vivo, lo ves en el campo, siempre hay algo negro que se mueve, un toro, una cabra, una mujer de luto como yo, otra muerte como mi abuela, mi abuelo, mi padre, mi hermano, mi otro hermano, más tintes, más zapatos teñidos. El negro vivo, el amigo negro, el único traje que me compraron me lo tiñeron, los únicos zapatos míos olían al tinte amargo y desteñían. En dos continentes no me pueden quitar este negro, que hasta los veinte años lo tuve. A mi madre nunca la vi vestida de color. Esa mujer jugosa, llena de vida y de dignidad, en donde el rosario y los velos estaban presentes en esa infancia negra, entre el cementerio y la catedral, entre el pintor Bocanegra y Chorrohumo. Entre Alonso Cano y los campaneros de la catedral, entre la cultura de los Olmedo a mis hermanos obreros».

Proponemos, entonces, un variado programa de actividades que, cada una a su modo, desarrolla esa misma idea de la vitalidad del negro, y en conjunto trazan una rica panorámica de la joven creación granadina.

 


centro Arte Contemporaneo