Centro Jose Guerrero

Catálogo razonado

Tras un proyecto de investigación iniciado hace siete años bajo la dirección del Centro José Guerrero, y desarrollado tanto por personal del mismo como por la investigadora independiente Inés Vallejo, se reúne en dos volúmenes toda la obra original de José Guerrero (Granada, 1914 - Barcelona, 1991) localizada hasta finales de 2007.

Casi 1500 trabajos, en su gran mayoría sobre lienzo o sobre papel, que se reproducen en este primer catálogo razonado del autor acompañados de su correspondiente ficha catalográfica, y precedidos por una serie de estudios entre los que destacan el penetrante análisis de Serge Guilbaut y un sugerente ensayo de Juan Antonio Ramírez, para conformar una obra de referencia para el estudio del arte contemporáneo español.  

Desde la inauguración del Centro en el año 2000 hasta la actualidad, se ha ido poco a poco avanzando en uno de los proyectos capitales a largo plazo de la institución, a saber, la investigación de la producción artística completa de la obra de José Guerrero. Este ha sido, en efecto, uno de los objetivos del Centro, y seguirá siéndolo en el futuro. Desde antes mismo de su apertura al público, y paralelamente a las actividades más visibles, el Centro ha venido trabajando en el estudio de la obra de quien es ya considerado uno de nuestros clásicos modernos. De modo que, cuando hace dos años, Telefónica S.A. mostró su interés por coeditar el libro que ahora se presenta, pensamos que era el momento de dar el impulso definitivo al establecimiento del primer catálogo razonado de nuestro pintor. Pues sin el generoso mecenazgo de Telefónica, esta publicación, y el tramo final de la investigación que le ha precedido, no hubieran sido posibles. Pensamos que con ella, aunque no se cierre definitivamente el corpus artístico de Guerrero, sí que se ha logrado una herramienta imprescindible para investigadores, universidades, comisarios, coleccionistas y museos, una obra que además sabrán valorar todos aquellos que de una u otra forma han disfrutado o aprendido con Guerrero.

Sin duda, los resultados de esta investigación permiten el descubrimiento de de un artista más complejo, más poliédrico y experimental, autor de una obra más diversa de la que, por diversas razones, se había mostrado, especialmente en los años de su mayor proyección en nuestro país (finales de los años setenta y ochenta). Es cierto que Guerrero protagonizó numerosas exposiciones. Sin embargo, el análisis de las publicaciones y catálogos del artista muestran que en casi todos ellas se repiten muchas de sus obras históricas, procedentes en su mayoría de su colección privada o de la de sus herederos. Por otra parte, Guerrero tuvo una enorme presencia en los medios de comunicación y en la escena artística en general durante los años de la Transición. Su persona y su obra fueron objeto de grandes adhesiones y al tiempo de infundados ataques, y todo ello contribuyó a cristalizar una imagen estereotipada de él, imagen que este catálogo y los estudios que lo acompañan esperamos contribuya a disolver.

En efecto, podrá sorprender a muchos el descubrimiento de diversos conjuntos de obras hasta ahora muy poco difundidos.

El primero de ellos está compuesto por un nutrido grupo de trabajos fechados en la década de los cincuenta. Recién llegado a Nueva York, Guerrero desarrolló su producción artística en tres direcciones complementarias: una la del grabado (que abandonó muy pronto); otra la de sus investigaciones con silicatos y óleo sobre diferentes soportes; y otra, la pintura sobre lienzo. Él mismo refirió que los inicios de su carrera en América estuvieron ligados a las enseñanzas de William Hayter y a la práctica del grabado en el Atelier 17. Fue en este medio donde ensayó sus primeras composiciones abstractas de carácter biomórfico, que reflejaban en buena parte las influencias de Miró o Calder. Nos interesa destacar de estos trabajos sobre papel cómo Guerrero los trasladaba, casi de forma mimética, sobre otros soportes más complejos como paneles de cemento, ladrillo, uralitas, pizarra y también telas, que trabajaba con óleo y silicato y que constituyen el eje de sus experimentaciones durante los primeros años cincuenta. Progresivamente, además, fue complicando los soportes con la introducción de otros materiales de carácter industrial, como alambres, hierros o clavos. Este conjunto de obras, que el propio artista denominó ‛frescos portátiles’ y que conocemos principalmente gracias a la documentación existente en su archivo, venía a corroborar su interés por la pintura mural, que le había acompañado durante sus años de formación, así como su deseo de regenerar y dotar de nuevo dinamismo a esta práctica artística.

Muchos de los conocedores de la obra de Guerrero se sorprenderán al ver en este catálogo obras de los primeros años cincuenta en las que el artista utilizó formas muy simples con colores puros sobre fondos blancos y ensayó, además, como soporte de estas composiciones, el uso de materiales que estaban utilizándose en la arquitectura contemporánea (uralitas, ladrillos, baldosas, cemento, etc), en un intento, seguramente, de hacer evolucionar las posibilidades de la pintura mural, alejándose en cierto sentido de la tradición muralista europea y mejicana. Algunas de estas obras fueron adquiridas por instituciones y museos americanos (Guggenheim de Nueva York).

Estos experimentos de carácter matérico serían definitivamente abandonados a principios de los años sesenta. Guerrero relató que fue una conversación con Mark Rothko la que le impulsó a dejarlos.

El segundo momento de gran intensidad experimental que puede descubrirse en la trayectoria de Guerrero corresponde a finales de la década de los sesenta y principios de los setenta. Se trata de un período algo más conocido, que en su momento se benefició del análisis propiciado por una de las exposiciones del Centro José Guerrero: Fosforescencias y otros objetos cotidianos en la pintura de José Guerrero 1968-1972. Lo que permite destacar el catálogo razonado es cómo el artista vuelve a ocuparse de los aspectos ‛matéricos’ de la pintura, y cómo vuelve a incorporar ‛objetos encontrados’ en la superficie pictórica, objetos esta vez tomados de la realidad más inmediata, que podríamos situar dentro del ámbito del assemblage. En estos trabajos, que Guerrero nunca mostró públicamente, los objetos metálicos, los clavos y alambres, la uralita y la pizarra de los ‛frescos portátiles’ son sustituidos por bolsas de tela, plástico o papel, a veces intervenidos con pintura y a veces sólo mostrados en su desnudez, tras un proceso de desmembración del objeto. Son lienzos probablemente realizados entre 1968 y 1970, y prepararon una suerte de transición desde la abstracción hacia unas inquietudes más aparentemente próximas a la figuración. Son el antecedente más claro de la serie de las Fosforescencias.

En relación con esta serie de las cerillas, tal vez la obra más arquitectónica de Guerrero, y sin duda la que le dio mayor popularidad en nuestro país, debemos estudiar también un conjunto de maquetas para esculturas que realizó en cartón pintado. Esta serie de bocetos, de los que tan sólo dos cristalizaron en obras de acero pintado, nos muestran de nuevo a un Guerrero interesado en el estudio de las posibilidades tridimensionales de los temas de su pintura (en concreto de la serie de las Fosforescencias) para sacarlos del ámbito del lienzo. Pero, al igual que le ocurriría con los ensayos murales, estos proyectos quedaron reducidos en muy buena medida a líneas de investigación no desarrolladas. En el mismo ámbito de experimentación, en fin, deben situarse dos series de collages: la titulada Crujíos (realizada a partir de tiras de mixtos), y otra del mismo año en la que se sirve de cerillas de diversos colores sobre cartulina.

Un tercer aspecto que contribuye a poner de relieve el catálogo razonado es el que se resalta en el texto de Yolanda Romero : "Es sabido que la supuesta espontaneidad ante el lienzo atribuida a los expresionistas abstractos de la Escuela de Nueva York no era cierta en la mayoría de los casos. Ya en 1957 Meyer Schapiro lo expresaba así: ‛la conciencia de lo personal y espontáneo en la pintura y la escultura estimula al artista a inventar mecanismos para manejar, procesar, revestir, que confieren en grado máximo el aspecto de lo hecho libremente. De ahí la gran importancia de la marca, la pincelada, el pincel, el goteo, la calidad de la sustancia de la pintura misma y la superficie del lienzo como una textura y campo de operación; todos son signos de la presencia activa del artista. La obra de arte es un mundo ordenado de naturaleza propia en el que somos conscientes, en todo momento, de su devenir’ [citado en AA.VV.: Arte de desde 1900. Modenidad, antimodernidad, posmodernidad. Ediciones Akal, Madrid, 2006]. Guerrero también participó de esa pintura controlada y optó por sacrificar la espontaneidad a favor de ‛la composición ordenada’. Su pintura, como él mismo dice [...] es ‛observada’ minuciosamente (o ‛puesta en cuarentena’, como le confesaba a Carlos Alcolea en una conversación) y modificada hasta conseguir su gesto, su marca reconocible. Eso explica, por ejemplo, la evolución de una obra como Grey Whispers del año 1962, que enmascara en el fondo una obra firmada y fechada en el año 1956. Pero igual ocurre con Andalucía sombría, con Paisaje Horizontal y con un buen número de obras que aparecen en este catálogo y que hemos documentado gráficamente en sus distintas fases. Guerrero sabía cómo una ligera modificación transforma radicalmente la escala interna de una imagen y la convierte en otra, y no dudó en hacer uso de esa ‛reescritura’ en muchas de sus telas, reelaborándolas casi por completo a lo largo de períodos muy extensos, manteniendo y enfriando el gesto en el caso de las composiciones de los años cincuenta y sesenta y reestructurándolas en los setenta y ochenta."

Por último, cabe destacar el interés extraordinario que se deriva del estudio de la obra sobre papel, que en muchos casos anticipa, incluso con años de antelación, trabajos posteriores. Guerrero recurrió al uso de dibujos, gouaches y collages para estudiar composiciones que luego trasladaría en ocasiones de forma casi idéntica al lienzo. Pero la conclusión más importante que cabe hacer para este catálogo de ese modus operandi es que obrar así le permitió evitar redundancias o repeticiones a lo largo de su carrera, manteniendo muy controlada su producción. Lo que explica, en parte, que el corpus completo de obra original de Guerrero no sea muy extenso.      

JOSÉ GUERRERO
CATÁLOGO RAZONADO (1931-1991)

Catalogación de Yolanda Romero Gómez, Inés Vallejo Ulecia y Francisco Baena Díaz
Textos de Francisco Baena, Guilbaut, Juan Antonio Ramírez, Yolanda Romero Gómez e Inés Vallejo Ulecia.
Traducción de Ian MaCandless
Edición bilingüe Español/Inglés
Coeditado con Telefónica
Precio de venta público: 225€

Vol.1 1931-1969:
2007. 632 págs. Tapa. 35 x 24,5 cms. 629 ilustr. color y 87 bn ISBN Vol.1: 978-84-7807-457-0

Vol. 2 1970-1991
2007. 672 págs. Tapa. 35 x 25,5 cms. 912 Ilutrs color y 23 bn. ISBN Vol. 2: 978-84-7807-458-7

Obra completa.
2007. 1304 págs. Tapa. 35 x 25,5 cms.
ISBN Obra Completa: 978-84-7807-459-4  

 

ÍNDICE

PRESENTACIÓN
Diputación de Granada, p. 13
Telefónica, p. 15

TEXTOS
Un catálogo razonable, por Yolanda Romero, p. 18
José Guerrero: el camino del aprendizaje (1940-1950), por Inés Vallejo, p. 30
La génesis de Guerrero: redefiniendo y depurando la energía en Nueva York (1950-1965), por Serge Guilbaut, p. 48
Etapas, escenarios y contextos: José Guerrero, por estratos, por Juan Antonio Ramírez, p. 68
Biografía, por Francisco Baena, p. 98

ENGLISH TEXTS, p. 113 C

ATÁLOGO RAZONADO
Notas a la catalogación, p. 170
Obras volumen 1 (1931-1969), p. 173
Obras volumen 2 (1970-1991), p. 640

APÉNDICES
Exposiciones, p. 1300
Bibliografía, p. 1308
Hemerografía, p. 1316
Obras en museos y colecciones, p. 1324        

Breves reseñas biográficas de los autores de los textos

Francisco Baena
Licenciado en Bellas Artes y doctor en Filosofía y Letras, desde 1999 es Técnico Superior en Servicios Culturales de la Diputación de Granada, donde trabaja como coordinador de exposiciones para el Centro José Guerrero. Con-fundador y miembro del consejo de redacción de varias revistas de arte y cultura, ha comisariado exposiciones, ha participado en diversos seminarios, ciclos de conferencias y congresos nacionales e internacionales, y cuenta en su haber con más de 50 artículos publicados en revistas de cultura, catálogos, actas y libros colectivos. Es autor del libro Vendas para los ojos.

Serge Guilbaut
Es profesor asociado de Historia del Arte en la University of British Columbia. Se doctoró en 1979 por la University of California en Los Ángeles con la tesis Creación y desarrollo de una vanguardia: Nueva York y la lucha ideológica con París, 1945-1948. Entre sus publicaciones, cabe destacar De cómo Nueva York robó la idea de arte moderno, Abstract Expressionism, Freedom and the Cold War, Reconstructing Modernism y Modernism and Modernity (con David Solkin). Ha publicado artículos en las revistas Art Criticism, October, Art Press y Histoire et critique, entre otras. Ha leído conferencias en la Princeton University, el Whitney Museum, el Guggenheim Museum y el Centre Georges Pompidou.

Juan Antonio Ramírez
Es catedrático de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid. Autor de una treintena de libros sobre arte y arquitectura, algunos de ellos traducidos a diversos idiomas, colabora asiduamente en periódicos y revistas culturales. Entre sus títulos publicados cabe destacar Construcciones ilusorias. Arquitecturas descritas, arquitecturas pintadas (Alianza Editorial, Madrid, 1983), Ecosistema y explosión de las artes (Ed. Anagrama, Barcelona, 1993), Duchamp. El amor y la muerte, incluso (Ed. Siruela, 1993, Madrid), Historia del arte, 4 vols. (Alianza Editorial, 1996-97), La metáfora de la colmena. De Gaudí a Le Corbusier (Ed. Siruela, 1998). Sus dos últimos libros son Dalí: lo crudo y lo podrido (A. Machado Libros-La Balsa de la Medusa, Madrid, 2002), y Corpus solus. Para un mapa del cuerpo en el arte contemporáneo (Ed. Siruela, 2003).

Yolanda Romero
Historiadora del arte y comisaria de exposiciones. En 1988 se incorpora a la Diputación de Granada como Técnico de Artes Plásticas, y dirige el Centro José Guerrero desde su fundación. En la actualidad es también Presidenta de la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España.

Inés Vallejo
Historiadora del arte, es autora del catálogo razonado de Manuel Hernández Mompó, y especialista en la obra de José Guerrero y Esteban Vicente, sobre los que ultima sus tesis doctoral.

Catálogo razonado

Una de las tareas que se ha impuesto el Centro José Guerrero de la Diputación de Granada, dentro de sus funciones de conservación, estudio y promoción de la obra de Guerrero, es la de establecer el catálogo razonado de su obra completa. A tal fin, centroguerrero.org abre aquí una vía de comunicación con  todos los interesados en el artista, con objeto de recabar información sobre su arte, incluyendo la localización física de sus trabajos sobre cualquier soporte. Si usted tiene alguna pintura y quiere participar en este proyecto, puede enviarnos la siguiente ficha. El Centro José Guerrero de la Diputación de Granada garantiza una absoluta discreción. Muchas gracias.




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